Historia

ANTECEDENTES

Durante los primeros años de la Audiencia de Charcas, génesis de lo que actualmente es el Estado Plurinacional de Bolivia, los arquitectos compartían con los obreros, canteros, albañiles e ingenieros la responsabilidad de diseñar y levantar el equipamiento y la infraestructura necesarias para que la sociedad virreinal desarrolle sus actividades, sea en las ciudades, villas o el campo. 

Mientras la administración se volvía más compleja y las edificaciones demandaban mayor estudio técnico, los arquitectos e ingenieros fueron ganando privilegios, dejando al albañil la responsabilidad de la ejecución de las obras; mientras el arquitecto era encargado del diseño o trazo, así como de la dirección y supervisión, especialmente de los proyectos de mayor envergadura e importancia.

La instauración de la República mantuvo durante los primeros años esos criterios, relativamente abiertos y no poco confusos, en donde los términos virreinales de aprendiz, oficial, maestro, alarife y maestro mayor continuaron utilizándose como sinónimo de arquitecto y de ingeniero. Ello fue cambiando, a medida que el Estado se organizaba e instituía mecanismos de control, como la otorgación del Título de Arquitecto por parte de la Presidencia de la República. 

El antecedente más antiguo data de 1837, cuando el presidente Andrés de Santa Cruz reconoce como arquitecto a José Núñez del Prado, que trabajaba con el ingeniero francés Felipe Bertrés. En 1842, durante el gobierno de José Ballivián, se crea la Escuela Militar dependiente del Colegio de Ciencias. Estuvo a cargo de Bertrés y del mismo Núñez del Prado hasta su cierre. 

La escuela fue restituida en 1872, cuando gobernaba el país Agustín Morales. El arquitecto español José Fernán Caballero fue contratado para dirigirla con el nombre de Escuela Nacional de Arquitectura. Ese mismo año, el profesional publicó el Tratado Completo de Arquitectura, que sirvió como guía a quienes aspiraban a obtener el Título de Arquitecto. 

En 1905, la Ley del Ejercicio Profesional de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores estableció que los arquitectos que se propongan ejercer su profesión en territorio boliviano, estaban obligados a presentar al Ministerio de Instrucción una solicitud de autorización para ejercer, sus diplomas legalizados y expedidos por una universidad extranjera de prestigio o por una escuela especial de ingeniería. 

NACE LA ASOCIACIÓN 

El 25 de abril de 1940, en una reunión convocada por Alfredo Sáenz, en La Paz se crea la Asociación de Arquitectos de Bolivia. Sáenz, formado en Cambridge (Reino Unido), había sido invitado por Emilio Villanueva, rector y después decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Mayor de San Andrés a asistir al Congreso Panamericano de Arquitectos que se realizaría en Uruguay.

La intención de Villanueva, que por cierto era arquitecto graduado en Chile, era que este conozca de cerca el accionar gremial en los demás países y pueda promoverlo en Bolivia. El enviado vio necesaria la creación de la entidad para “… situar al arquitecto en la categoría jerárquica que le corresponde y mantener entre los asociados un elevado concepto de ética profesional, así como la defensa de los derechos de esta noble actividad…”.

Cabe resaltar que en 1936, Villanueva había logrado la autorización para impartir el programa de titulación como Ingeniero Arquitecto, que se obtendría tras cursar tres años de la Escuela de Ciencias Exactas de la UMSA. La Escuela de Arquitectura, base de lo que posteriormente sería la facultad del mismo nombre (1947), tuvo sus primeros seis alumnos en 1937. 

La inminente graduación de esos primeros ingenieros arquitectos formados en Bolivia, implicaba un incremento importante en la cantidad de profesionales que ejercerían la disciplina en el futuro. Esa situación había llevado a Villanueva a pensar en la creación de la asociación que ya en otros países existían. Había que disciplinar, tanto en el contexto gremial internacional como en el marco académico nacional. 

En 1947, la Carrera de Arquitectura se convierte en Facultad de Arquitectura y su creciente número de graduados se ve imposibilitado de acceder a la asociación. Es entonces que Villanueva promueve la creación de la Sociedad de Ingenieros Arquitectos de Bolivia, que se funda en 1948 con 26 arquitectos, incluyendo a los primeros egresados en el país. 

NACE EL COLEGIO

Fue el 28 de septiembre de 1959, se fusiona la Asociación de Arquitectos y la Sociedad de Ingenieros Arquitectos para dar vida al Colegio de Arquitectos de Bolivia. Ernesto Pérez fue su primer presidente y aunque el CAB tendría que representar a todos los arquitectos del país, en los hechos, otros dos centros de arquitectos en Cochabamba y Santa Cruz desarrollaban sus tareas de manera independiente. Ante ello, hubo la necesidad de integrarlos, cosa que tuvo que esperar a que el colegio se consolide en la sede de Gobierno. 

La consolidación definitiva de la representatividad nacional del CAB se dio en 1969, cuando se llevan a cabo los Encuentros Nacionales de Arquitectos. El 4 de julio de 1970, en La Paz, se conforma el Comité Ejecutivo Nacional CENA, institución que realiza tareas de manera independiente a tres colegios departamentales, que se constituyen el 15 de agosto del mismo año, en Santa Cruz. 

LA LEY DEL ARQUITECTO

En 1992, durante la gestión de Froilán Cavero, se logra la aprobación de la Ley No. 1373 “Del ejercicio profesional del arquitecto”. Dada la importancia de la norma, por Resolución del III Congreso de Arquitectos se instituyó el 18 de septiembre como Día del Arquitecto Boliviano. 

Con el paso del tiempo, varios de los colegios departamentales consolidan su patrimonio, adquiriendo sedes administrativas y otros incluso sedes sociales. Asimismo, se fundan varios colegios en provincias, ampliando la presencia del CAB en el territorio nacional, fortaleciendo al gremio y asegurando el cumplimiento de la Ley del Ejercicio Profesional. 

El siglo XXI encuentra al Colegio de Arquitectos como una institución absoluta, con la mayor parte de sus filiales departamentales consolidades y el ejercicio de la profesión reconocido en los principales municipios del país.  

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